CON LOS OJOS CERRADOS de Ana Moglia

A veces es necesario rozar la muerte para valorar la vida,
perderlo todo para recomenzar…

Diciembre de 2002. Trinidad Alcázar vive con su familia en San Clemente, en el Valle de Paravachasca, situado en la Provincia de Córdoba, Argentina. Allí explotan, desde hace muchos años, una mina de cuarzo y mica. Esteban Alcázar, su padre, muere dejando a su esposa, la española Valle de la Fuente y heredera de una cantera de mármol en Novelda (Alicante, España) a cargo, junto a sus hijas, del negocio familiar. Pero Valle no puede tomar esa responsabilidad y delega todo a sus hijas: Trinidad y Elena. Ambas toman las riendas de la situación. Por decisión familiar, será Trinidad quien conduzca el negocio en España y por lo tanto, la mayor de los Alcázar se traslada a vivir temporalmente a Alicante, donde se establece en la casa de la playa que su familia posee, con la ilusión de volver a su San Clemente natal apenas reorganice y encamine la cantera que, mientras tanto, ha quedado en manos de Tomás Vizcaya, hombre de confianza de la familia.
Trinidad ama leer. El libro que abraza cada noche la acompaña en su soledad, pero el destino signado para ella es el menos pensado y, sin saberlo, lo tiene en sus propias manos.